La Añepa

Solían tener los Menceyes de Tenerife dos residencias, una situada en los cerros y parajes más frescos donde pasaban la sazón del verano, y otra en las costas y riberas del mar para allí acantonarse en el invierno.

Cuando mudaban de uno a otro sitio o cuando hacían algún otro desplazamiento público, una comitiva les precedía en la marcha. Al frente de ella, un oficial del Mencey enarbolaba a manera de insignia una lanza de tea fina con una banderilla de juncos en el extremo. Esa insignia recibía el nombre de Añepa y era el anuncio seguro de que el monarca estaba próximo.

La Añepa era la señal y el aviso. A su paso se poblaban de miradas y rumores los caminos.

Ritos y leyendas guanches, Sabas Martín.

Publicado por Olmo Del Rosario

Animal de costumbres

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