Machangadas

¡Bien de machangadas se ven por ahí! Muchas veces parece que no estamos en tierra de cristianos, lidiando con gente que no es como debe ser la gente. Serias, como son las personas cabales. El que más y el que menos, cuando menos se lo espera usted, ¡hace cada machangada! Yo entiendo por machangada todo lo que no está bien. No es que sea cosa de machangos, como aquel verso que decía:

«A bordo de un vapor fui

 a ver un tango-marango,

 y lo que ví fue un machango

 todo parecido a tí.»

Es otra cosa. Son personas que parecen como todas las personas. Y que deben ser como todas las personas. Y que de repente se ponen a hacer machangadas. Yo creo que es que se meten en lo que no entienden y no dan pie con bola. Pero se quieren echar de listos y por eso hacen machangadas. Si yo, que me defiendo y no paso por mago, sin dejar de serlo, me metiera en camisa de once varas o donde no me llaman ¿no piensan que haría machangadas también? ¡Pues claro que las haría!

La culpa no es de los atrevidos. La culpa es de los que, sabiendo como son y entendiendo de lo que son capaces, se fían de ellos y los ponen en esos sitios, para que sigan haciendo machangadas. Y no me vengan con que si las elecciones y los votos. Los que dan los votos, ¿son ciegos o sordos o tan brutos que no se dan cuenta de nada? Pues si no lo son y eligen machangos, ¿a qué se quejan ahora de que hagan machangadas? Un machango no puede hacer otra cosa.

¡Da pena ver a los que no lo son, teniendo que trabajar con ellos y tomando parte en las machangadas, lo mismitos que si lo fueran también!

«Así habla la isla» Antonio Martí, 1975

Publicado por Olmo Del Rosario

Animal de costumbres

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