[…] No hay soluciones que se centren en las ciudades, y menos aún que estén confinadas a ellas, capaces de resolver malos funcionamientos y contradicciones sistémicas. Y por copiosa y destacable que sea la imaginación de arquitectos, alcaldes y consejeros municipales, esas soluciones no llegarán. Los problemas deben enfrentarse allí donde están sus raíces: los problemas que confrontan y sufren las ciudades se engrendraron en otra parte, y el territorio en el que se incuban y gestan es demasiado vasto como para hacerles frente con herramientas pensadas, incluso, para el más extenso conglomerado urbano.
Ese territorio de gestación e incubación se extiende más allá del rango de acción soberana de la nación-estado, que es la estructura de acción democrática más amplia e inclusiva inventada y puesta en funcionamiento en los tiempos modernos. Esos territorios son globales, y lo son cada vez más. Hasta el momento no estamos ni remotamente cerca de inventar, y aún menos de desplegar, mecanismos de control democrático que estén a la altura del poderío de las fuerzas que hay que controlar.
Amor líquido. Zygmunt Bauman
