[…] El monarca seguía sintiendo un profundo afecto por la lengua, recia y rotunda, de los pueblos del Rin. ¿por qué habría de llevar el caluroso mes de julio el nombre de un César muerto cuando era, obviamente, el «mes del heno»? De igual modo, marzo ya no tenía nada que ver con el diosSigue leyendo «Alcuino y el renacimiento del intelecto»