[…] El pensamiento y el arte, pensaba yo, intenta explorar lo que somos, revelando nuestra infinita, ambigua y contradictoria variedad, cartografiando así nuestra naturaleza: Shakespeare o Dostoievski, pensaba yo, iluminan los laberintos morales hasta sus últimos recovecos, demuestran que el amor es capaz de conducir al asesinato o al suicidio y logran que sintamos compasiónSigue leyendo «Pensamiento y Arte»