¡Ah, todos amábamos nuestra época, que nos llevaba sobre sus alas, todos amábamos Europa! Pero esa fe ingenua en la razón, de la que esperábamos que evitaría la locura en el ultimo momento, fue a la vez nuestra única culpa. Cierto que no examinábamos con suficiente desconfianza las señales escritas en la pared, pero ¿acasoSigue leyendo «Luces y sombras sobre Europa»