Cuando decides comprar Balenciaga

[…] Yo estaría por decir que la comercialización ha creado oportunidades, al parecer muy atractivas, para un nuevo tipo de lo que George Simmel llamaba Vergesellschaftung o socialización, esto es, una vía para que los individuos establezcan vínculos mutuos entre sí que definen su lugar en el mundo. La amplia variedad de posibilidades de consumo alternativas presentes en los mercados posfordistas opulentos proporciona un mecanismo que permite a la gente concebir un acto de compra – con el que concluye a menudo un largo periodo de exploración introspectiva de las preferencias personales de cada uno – con un acto de autoidentificación y autopresentación, que aleja al individuo de determinados grupos sociales al tiempo que lo acerca a otros.

Comparada con formas de integración social más tradicionales, la socialización por la acción de consumo parece más voluntaria y generadora de lazos e identidades sociales menos restrictivas: de hecho, totalmente libres de obligaciones aparte de las que Marx y Engles llamaban bare zahlung (pago desnudo). Esto se debe a que, en un mercado opulento maduro, comprar algo solo supone elegir lo que a uno más le gusta (y se puede permitir) entre lo que es en principio un menú infinito de alternativas que esperan su decisión, sin necesidad de negociar o adquirir un compromiso como había que hacer en las relaciones sociales tradicionales. De hecho, los únicos agentes que uno encuentra operando en una estructura social de consumo avanzado son empresas, cuyos departamentos de marketing se especializan en adivinar cada deseo que uno pueda tener y en satisfacerlo, independientemente de lo peculiar que pueda ser.

Tales firmas nunca discuten con los clientes,; escuchan y cumplen y, de hecho, se esfuerzan por saber lo que desean sus clientes mucho antes de que ellos mismos lo sepan.

¿Cómo terminará el capitalismo? Wolfgang Streeck

Publicado por Olmo Del Rosario

Animal de costumbres

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