Empatía

[…] Era obvio que la empatía sólo se encontraba en la comunidad humana,
en tanto que se podía hallar cierto grado de inteligencia en todas las especies, hasta
en los arácnidos. Probablemente la facultad empática exigía un instinto de grupo
sin cortapisas. A un organismo solitario, como una araña, de nada podía servirle.
Incluso podía limitar su capacidad de supervivencia, al tornarla consciente del
deseo de vivir de su presa. Y en ese caso, todos los animales de presa, incluso los
mamíferos muy desarrollados, como los gatos, morirían de hambre.

En una ocasión había pensado que la empatía estaba reservada a los
herbívoros o a los omnívoros capaces de prescindir de la carne. En última
instancia, la empatía borraba las fronteras entre el cazador y la víctima, el vencedor
y el derrotado. Curiosamente, esto parecía una especie de seguro biológico, aunque de doble filo. Si alguna criatura experimentaba alegría, la condición de todas las demás incluía un fragmento de alegría. Y si algún ser humano sufría, ningún otro podía eludir
enteramente el dolor. De este modo, un animal gregario como el hombre podía
adquirir un factor de supervivencia más elevado; un búho o una cobra sólo podían
destruirse.
Evidentemente, el robot humanoide era un cazador solitario.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Phillip K. Dick

Publicado por Olmo Del Rosario

Animal de costumbres

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