Un peón. Solo un peón. Con la mirada de tu rey en el cogote. Con el desdén soterrado de la aristocracia de tu bando. Con la insignificancia de un zarandajo, de un bagatela, inscrito en la genética. Con el abismo del vacío y la descarnada intemperie a tus pies; no naciste con red ni parapetos.Sigue leyendo «b5+ d7»