[…] Pero a esa parte de la sociedad que toma las armas contra nosotros, ya sean las armas directas de destrucción o armas ideológicas para destruir la sociedad, la atacamos y somos inmisericordes. A los demás, a los disconformes, los descontentos honestos, los que plantean que no son ni serán nunca socialistas, les decimos simplemente:Sigue leyendo «Trabajo»