Definiciones

[…] -¿No crees en Dios? Y aquel chaval, calculando todos los riesgos de su respuesta, como suicidándose feliz, y adoptando el acento con que hablaba su padre, le espetó lentamente: -Todo lo que es nauseabundo, y fétido, y sórdido, y abyecto, se resumen en una palabra… ¡Dios! Y eructó sonoramente. El padre Gregorio pareció másSigue leyendo «Definiciones»

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