[…] Reflexiona sobre ello -me instó el hombre-. Vuelve a cerrar los ojos y piensa en ello con detenimiento. Un círculo con muchos centros, carente de perímetro. ¿Sabías, muchacho, que tienes una cabeza precisamente para meditar acerca de las cosas complicadas e irresolutas y arrojar luz y claridad sobre lo inconcebible, sobre lo incognoscible, paraSigue leyendo «El enigma del círculo»