Wilaya de El Aaiún. Una escuela para niños. Retratos de los mártires, sobre la pizarra, en todas las aulas. Una veintena de alumnos en cada clase. Niños y niñas. Pelos muy cortos, uniformes militares. En las paredes, toscas telas dibujadas con motivos bélicos o con lecciones de anatomía, o mapas del territorios del Sáhara o planetarios. Se imparten clases de gramática, matemáticas, historia, religión coránica, lectura y redacción en árabe… y en español. En un aula para niños de nueve años las moscas zumban y los niños cantan: «Vamos a la escuela, vamos a estudiar, para que mañana podamos ayudar». Y en otra clase de niños más pequeños el canto recuerda las viejas tonadas infantiles españolas: «Que güeva, que güeva, los pajeritos cantan, que caiga un chaparrón».
Billete de ida, Javier Reverte
